2
Mar
2024
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Alimentación natural

• A la alimentación le ocurre como en casi todo que no pueden existir recetas universales porque cada individuo es un mundo y su alimentación debe responder a su edad de crecimiento, sexo, constitución, trabajo, gustos, clima, economía, residencia respecto al mercado, cultura, convivencia, enfermedaees, etc, etc.

• En la variedad de culturas y a lo largo de  la historia el ser humano se lo ha comido todo, desde una hormiga a un corazón humano. Somos realmente omnívoros culturalmente. No obstante, su aparato digestivo es más cercano al primate, intestino largo para comer frutos y raíces. Las carnes, por tanto tenderán a fermentar aunque está claro que en el proceso de la hominización el comer esporádicamente carne fue un elemento adaptativo para aumentar la capacidad del cerebro.

• En la alimentación confluyen mitos y tabúes (vegetarianos en India, no comer cerdo los mahometanos, etc) responde mayoritariamente a factores de adaptación medioambiental. 

• Sin embargo, hay algunas reglas de oro que son sabias y en general, de sentido común que más allá de las peculiaridades culturales merecen la pena tener en cuenta:

Una buena masticación es importantísimo para la digestión ya que se realiza la preparación de los alimentos. Es la primera digestión.

Comer sin prisas, relajados, en buena compañía y en un entorno agradable también son importantes. Tiempo para saborear. La comida desprovista de ritual se convierte en una voracidad.

Comer con los cinco sentidos. Es una fiesta para todos los sentidos, no sólo se come con la boca, está el olfato, la vista, la textura de los alimentos. Los alimentos nos simbolizan muchas cosas.

En este sentido la comida tiene que ser sabrosa porque comer desde la ideología, desde las buenas intenciones pero sin tener en cuenta el apetito en verdad no es nutrición.

No llegar a hartarse. Terminar con una sensación de ligereza para poder seguir el ritmo del día y no sucumbir a la pesadez. No por comer más nos alimentamos mejor. De hecho las personas delgadas son más longevas que las obesas. Comer y digerir es un proceso costoso donde hay mucho gasto energético. Estudios en ratas subalimentadas lo confirman.

La mayor capacidad de digestión reside hacia el mediodía, bastante a la mañana pero menor por la noche. Esto nos habla de hacer un buen desayuno, un abundante almuerzo y una cena ligera, varias horas antes de ir a dormir.

No solamente utilizar alimentos cocidos sino una buena proporción de alimentos crudos que nos aportan energía y vitaminas.

Evitar en demasía alimentos refinados como harinas, arroces, pasta, etc y substituirlos por integrales.

Tener ojo con la sal, el azúcar o las especies utilizadas de forma abusiva porque vician el gusto y limitan la variedad de sabores.

Pueden haber problemas con la sal en cuanto retención de líquidos, sobrecarga circulatoria o renal.

El azúcar blanco es una energía fatua que toma vitaminas del sistema para su asimilación. Es mejor el azúcar moreno, la miel, la fructosa, o simplemente no añadir más azúcares a los alimentos naturales.

Cuanto más variada sea una dieta, más seguridad en tener todos los elementos nutritivos, pero tampoco es necesario  comer de todo en la misma comida.

Las formas de cocción más saludables son las que se asan en su propio jugo (al horno, a la plancha, etc) o hervidos con poco agua, pero evitando al máximo los fritos.

Casi todas las culturas han tenido como base en la alimentación algún cereal (trigo, arroz, maíz, etc). Son los que más energía dan con el menos esfuerzo de asimilación.

En cambio las grasas necesitan mucha energía digestiva para asimilarse.

El adulto no necesita tanto de proteínas pues ya ha crecido su cuerpo y la reparación es mínima. Se puede comer carne, pescado o huevos pero no todo en el mismo día. 

Son importantes los germinados porque proveen mucha energía vital.

Los lácteos es mejor ser prudentes. La leche se tolera mal por los adultos. Los quesos curados son demasiado fuertes, en cambio el yogur o el kéfir son más saludables y regeneran la flora intestinal. Los lácteos sobrecargan el hígado y favorecen la gasificación. Miomas, etc.

Ante la duda de si nuestra alimentación  es completa se pueden tomas vitaminas y oligoelementos preparados de forma natural. Pero son las frutas y las verduras frescas donde se encuentran en abundancia.

La hidratación del cuerpo es muy importante. Mejor beber entre comidas. Infusiones variadas después de un rato de comer aseguran la hidratación. También zumos naturales a media mañana o tarde.

Escuchar el apetito real es importante. No comer si no hay hambre aunque el reloj marque las horas de comida.

Es importante hacer pequeños ayunos periódicos, especialmente en primavera y en  los cambios de estación. Ayunos de frutas, zumos, etc.

Las algas son las verduras del mar  y tienen una cantidad enorme de vitaminas.

El Seitan, tofu, tempeh, miso, y en general derivados de la soja son buenos complementos que tiene proteínas vegetales.

Afortunadamente tenemos complementos muy interesantes como el polen, levadura de cerveza, lecitina, germen de trigo, sésamo para condimentar, magnesio para el sistema nervisoso, etc.

La miel es buena pero un poco irritante para el sistema digestivo. Es buena la melaza de caña, el sirope de manzana.

Como sustitutos del café o el té que son muy excitantes la malta es un cereal que regenera el sistema nervioso.

Los frutos secos y oleaginosos son imprescindibles en invierno.

Lo más nutritivo (y además barato) es tomar la fruta y la verdura de la estación que corresponde cuando están cargados de plena energía y no han estado en cámaras.

Los alimentos deben ser ricos en fibra pues favorecen el tránisto intestinal.

Hay que tener en cuenta ciertas incompatibilidades alimenticias, por poner un ejemplo pan y patatas. Por otro lado cereales y legumbres forman una buena pareja. Hay que escuchar el propio cuerpo y saber qué le sienta bien a uno, ya que cada uno es diferente.

Los radicales libres son elementos de la oxidación que si no se pueden eliminar forman placas minerales en linfa y en la circulación.

El sistema nervisoso se carga con el exceso de proteínas y grasas. ¿Detrás de la agresividad no hay quizá unos malos hábitos de alimentación, un exceso de proteínas?

El café hace aumentar el ácido úrico en las articulaciones.

La teína ataca el hígado.  El alcohol también ataca el hígado.

Las especias con prudencia estimulan el proceso alimenticio y defienden la flora intestinal.

Las aguas cloradas se cargan la flora, mejor las minerales.

Las frutas no tomarlas (salvo la manzana) después de las comidas. Mejor entre comidas.

Es evidente que si nuestra vida es sedentaria aunque comamos bien no quemaremos los residuos y habrán acúmulos de toxinas. Lo ideal sería hacer unos 30 min. De ejercicio aeróbico diarios.

Y nos queda hablar en otra ocasión de la dimensión social y emocional que tiene la comida en nuestra sociedad.

Julián Peragón

 

Foto de Anna Pelzer en Unsplash

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