28
Feb
2024
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Salud y enfermedad

• El ser humano vive mal el misterio, lo desconocido, aquello que le provoca desazón, que corrige la visión normalizada, habitual o cotidiana de las cosas. Tal vez por eso le buscamos siempre una explicación a todo, explicación que nos calme y nos de seguridad. 

• ¿qué explicación darle a la enfermedad? Los pueblos primitivos nos lo muestran muy  claro, uno se enferma porque alguien le ha dado mal de ojo, alguien ha muerto porque no había cumplido con las obligaciones ante los antepasados. Alguien se cura si hace tales rituales, un dolor de muelas se curará si come una raíz en forma de diente. Y así, sucesivamente.

Nosotros que no somos tan primitivos (pero tampoco tan avanzados) hacemos lo mismo. Buscamos una explicación, más científica o más mágica, que nos aclare lo que nos está pasando y que alivie la ansiedad. Los fármacos tiene un poder mistificado al pretender curar toda enfermedad erradicando cualquier síntoma molesto.

• Pero entramos en una confusión demasiado simple. Confundir síntoma con enfermedad, de tal manera que creemos que la salud consiste en la no  manifestación de ningún síntoma patológico. Se da así  la paradoja de estar encerrados en  la ciencia que nos provee médicos, hospitales y medicinas pero con una actitud muy lejana a la ciéntifica, a la investigadora. Nos creemos los paradigmas de la medicina sin reflexionar sobre ellos, y aún peor, descartando una sabiduría popular (es cierto, parcial y estrecha) acerca de la alimentación,el cuerpo, la higiene y los remedios caseros.

• La salud y la enfermedad son procesos que tienen que ver con la vida y con nuestras actitudes vitales, y no las podemos reducir a un conjunto de síntomas o de ausencia de éstos. Cuando aparece el síntoma estamos asistiendo a un momento clave en ese proceso. Habitualmente se interpreta que con la  aparición del síntoma y  la enfermedad vamos hacia una pendiente cuesta abajo, es decir, vamos a peor, y esto hay que remediarlo inmediatamente. Con otra visión alternativa, con la aparición del síntoma, es posible, que estemos yendo hacia un mejor estado de salud que el que teníamos  previamente. Veámos

• Es cierto que la frontera entre lo sano y  lo patológico, lo aceptable de lo peligroso es delgada y hay que ir con mucho cuidado. Pero la vida es permanente cambio. Si  subimos las escaleras respiramos más profundamente y el pulso se acelera. Ya sabemos por qué, el cuerpo se ADAPTA a un mayor consumo de oxigeno. Después de un día fatigado necesitamos descansar. El cuerpo cambia durante el día pero también en torno a las estaciones. Durante el verano sudamos más y también bebemos más, y necesitamos comer alimentos frescos y no alimentos densos para combatir el calor. Es decir, en el cuerpo hay una sincronía entre todas las funciones para una mayor adecuación y supervivencia al medio. 

Si en un momento dado, el niño no tiene ganas de comer, no es señal de alarma. Su cuerpo sensible no le invita a comer porque probablemente tiene pesadez de la digestión anterior, o simplemente es que no tiene hambre porque no ha gastado demasiada energía, quizás porque está en un momento de marea baja energética, etc.

• Tenemos que partir de una idea, y es que nuestro organismo, como ser vivo, como mamífero, como homínido ha evolucionado y  sobrevivido durante millones y  millones de años. Hay una sabiduría celular, hay un saber hacer de los sistemas fisiológicos que, aunque todavía no los conocemos a fondo, podemos estar  tranquilos (o casi) en su hacer. Por poner un ejemplo,  nuestro cuerpo sabe nadar aunque nosotros no sepamos. Si le dejáramos hacer flotaríamos. Lo hacen a la perfección los bebés ylos animales.

• La enfermedad en su sentido álgido, cuando todavía no se ha cronificado, es un esfuerzo adaptativo del organismo, una crisis depurativa que hay que respetar, cuidar y encauzar (pues un proceso de depuración puede ser un tanto ciego, puede desbordarse). Y creo que podemos decir,  que cuando aparece el síntoma es que hay un plus de energíaque permite arrancar este proceso. Tantas veces el cuerpo se insensibiliza, se retrae, se bloquea  no permitiendo un mayor proceso de depuración.

• Por eso,  la actitud más sabia con respecto al proceso de salud y enfermedad es cultivar la SENSIBILIDAD, para que el mismo organismo tenga fuerzas para defenderse, adaptarse, como lo que estaremos profundizando en la potencialidad del organismo. Salud es esa potencialidad de recupersrse y de adaptarse.

• Sabio, también es apostar por una medicina preventiva y no por el sistema de urgencias. Hemos delegado nuestra  autonomía y nuestra salud en especialistas que “lo saben todo acerca de nosotros”. Popularmente se dice, el médico me ha prohibido beber o fumar, como si nosotros no tuviéramos criterios para saber qué es lo que nos conviene.

Nos conviene establecer, en contra de la inercia social donde el cuerpo ha sido, por tradición y religión, anatemizado como lugar  del pecado, unos hábitos saludables. Estos pasan:

-por un contacto con los elementos naturales. Sol, aire,  agua y tierra. Y su posible utilización como medicinas (hidroterapia, helioterapia, baño de arcilla, etc)

– por un ejercicio aeróbico prudente cuya función, aparte de disfrutar es la de activar los sistemas circulatorios, respiratorios, y el organismo en  general. Pasear, hacer montañismo, ir en bicicleta, nadar, etc, son muy recomendables.

– Pero lo anterior no quita de hacer un trabajo más profundo en cuanto a la conciencia corporal, la sensibilización sensorial, el desarrollo psicomotriz, la potenciación energética, la calma del mental a través de ejercicios de relajación, la reestructuración del cuerpo para evitar malas posturas y conseguir la verticalidad y el movimiento amplio y armónico. Infinidad de métodos y terapias van  en este sentido. Yoga, Tai Chi, Qi Gong, Gimnasias dulces, etc, etc,

-Un elemento importante en esta salud preventiva es la alimentación. Comer bien y sabroso. Un alimento que te de energía de alta calidad y que no te deje demasiados desechos. Un arte culinario que estimule los cinco sentidos. Y en relación a esto, las prácxticas de ayuno  son recomendables y sanas siempre que se hagan con prudencia y con guía médica si pasados de algunos días. Si muchos males entran por la boca, es de sabios que van a resolverse cerrándola. Comiendo menos y comiendo sano.

-También tendríamos que hablar de una buena sexualidad que es otro alimento,  otro instinto de conservación. Un deseo sexual que se aviene con un deseo de vivir, con un deseo de contacto, con una necesidad de amar.

-Podríamos incluir dentro de esta salud a una forma de vivir. Una forma de comunicarse con los demás, de habitar un planeta, de vivir en nuestra propia casa. Rituales de higiene, de limpieza, de orden que nos posibilitan una mejor manera de vivir en concordancia con nuestros deseos.

– Pero lo que más me impresiona de esta salud es que puede ser trampolín para una actitud espiritual. El ritual de higiene más allá de asegurarnos una mejor salud nos abre a una actitud de disponibilidad hacia lo sagrado. En cuerpo limpio  anida el  pensamiento  puro por decirlo de alguna forma.

• La antropología nos dice que toda cultura está preñada de concepciones y creencia acerca de lo que es el mundo. Nuestra idea de limpio y sucio ha cambiado con los siglos. Pero hoy en día todavía tenemos una idea de la higiene muy superficial. Nos lavamos la piel, nos empastufamos con colonia, nos peinamos y listos. No nos lavamos la lengua, ni las encías, ni los oídos, ni la nariz, tampoco los intestinos o el estómago.

• Ante  la SANACIÓN aparecen muchas cosas interesantes:

-primero es que la enfermedad es un lenguaje del cuerpo que hay que escuchar. Que el cuerpo tiene sus razones está claro, y que el cuerpo es lugar de somatización es evidente (aunque no toda enfermedad es una somatización de nuestras neuras)

La enfermedad viene a decirnos que hay que ller en el cuerpo, que hay que escucharlo.

-pero es que el proceso de enfermedad. El repliegue, la sudoración,  el malestar propiamente nos lleva también a un cuestionamiento, a una distancia social, al dejar de trabajar, al suspender nuestras relaciones sociales. Ganamos tiempo de reflexión, como  si fuéramos hacia atrás pero realmente para coger fuerzas para ir con más ahínco hacia delante.

La enfermedad es una crisis donde en alguna medida interviene el alma.Por eso, de esa cualidad anímica, de una cierta apertura al cambio, a lo nuevo, depende en cierta forma  la sanación.

-pero nos tendríamos que distanciar de aquella actitud que quiere que poner una culpa en toda enfermedad, como si algún pecado hubiéramos hecho para estar donde estamos. Y es cierto que la actitud psíquica tiene una parte importante en esa enfermedad pero no nos podemos olvidar de los genes, ni del medio ambiente, ni de tantas cosas que todavía no sabemos. Al César lo que es del César… en la enfermedad sí que tendremos que rastrear donde nos hemos distanciado de las aguas sabias de la vida, pero la culpabilidad no nos lleva a ningún lado, y menos a la sanación.

Julián Peragón

Foto de National Cancer Institute en Unsplash

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